Las redes sociales se han convertido en una fuente de
información para muchos usuarios que han desarrollado un nuevo perfil en
la Red donde comparten y establecen vínculos de entretenimiento durante
un largo periodo de tiempo.
Una de las cuestiones que se ha puesto de manifiesto en los últimos días tras el fallecimiento de Hugo Chávez, es ¿qué sucede con la información registrada en la red por parte de un usuario cuando este fallece? La cuenta de Chávez, que hasta el momento permanece abierta, se convirtió desde el 27 de abril de 2010 en un instrumento más de comunicación oficial del presidente más mediático de Latinoamérica.
Los documentos en los que el presidente venezolano aprobaba partidas presupuestarias para diferentes programas de Gobierno contaban con un apartado en el que Chávez decidía sobre su publicación y en éste aparecía la opción de Twitter como un mecanismo más de información pública.
En la misma red social, el ex mandatario anunció decisiones gubernamentales, felicitó a colegas, deportistas, amigos y hasta lo convirtió en plataforma de información oficial sobre sus viajes.
Animó a sus ministros mientras intervenían en la Asamblea Nacional para dar cuenta de sus gestiones; expresaba pesar por el fallecimiento de venezolanos notables y hasta festejaba victorias electorales y de las selecciones deportivas de su país.
Sin embargo, a Chávez nunca le convenció el nombre de su usuario. Así lo reconoció públicamente, "A ver si relanzamos @havezcandanga, se me ha ocurrido incluso cambiarle el nombre, renovar, siempre es bueno renovar", dijo en enero de 2012 en televisión.
"Ese nombre incluso, te lo voy a confesar, no se lo puse yo, y a mí no me gustó desde el primer día, pero ya estaba en la calle, ya estaba en el mundo", señaló, en alusión a la iniciativa del entonces ministro de Interior, Tareck el Aissami, y del hoy presidente del Parlamento, Diosdado Cabello.
Nunca lo pudo cambiar, pero la cuenta en Twitter con el "candanga", vocablo que en Venezuela se usa como "candela" o para referirse a alguien combativo y fuerte, creció sin parar.
Más allá de su impacto, terminó convirtiéndose en una inesperada herramienta para un Chávez mermado en sus facultades físicas. @havezcandanga se volvió una referencia durante los silencios del ex mandatario, y hasta medio por el que el presidente daba señales de vida en medio de los rumores.
También se volvió una plataforma oficial de comunicación a través de la que comentaba cuándo llegaba o partía de Cuba en sus múltiples viajes para someterse a los tratamientos médicos desde que en junio del 2011 le fue detectado un cáncer.
Las últimas palabras que se le atribuyen públicamente quedaron en su cuenta. "Sigo aferrado a Cristo y confiado en mis médicos y enfermeras. Hasta la victoria siempre!! Viviremos y venceremos!!!", fue la última línea escrita en la cuenta.
DESACTIVAR TWITTER
Para desactivar una cuenta de Twitter en el caso de un usuario fallecido, hay que escribir a privacy@twitter.com para pedir el cierre de la cuenta de alguien que murió. Hay que enviar una prueba de que la persona en cuestión ha muerto, aportando el enlace de una nota necrológica o noticia, para evitar dar por fallecido a alguien vivo.
Los más adictos a las redes sociales podrán seguir tuiteando a partir del próximo marzo incluso después de fallecer. LivesOn es una nueva aplicación que se basa en el análisis del historial de cada usuario de Twitter para mantener alimentado el perfil con los temas y artículos que habrían sido de interés para el fallecido.
La curiosa aplicación aparece en el mercado con el lema "Cuando tu corazón deje de latir, seguirás tuiteando". "Bienvenido a tu vida social después de la muerte", agrega.
Una de las novedades es que los usuarios de LivesOn pueden designar a una persona como ejecutor de su testamento en la red social, de manera que ésta podrá decidir si mantiene la cuenta activa o la suspende.
Legado digital
Las aplicaciones existentes hasta el momento solo permiten programar mensajes y actualizaciones que el usuario haya editado.
DeadSocial, otro servicio similar, ofrece una "herramienta de legado digital", para enviar mensajes de manera póstuma a través de Facebook y Twitter.
Una de las cuestiones que se ha puesto de manifiesto en los últimos días tras el fallecimiento de Hugo Chávez, es ¿qué sucede con la información registrada en la red por parte de un usuario cuando este fallece? La cuenta de Chávez, que hasta el momento permanece abierta, se convirtió desde el 27 de abril de 2010 en un instrumento más de comunicación oficial del presidente más mediático de Latinoamérica.
Los documentos en los que el presidente venezolano aprobaba partidas presupuestarias para diferentes programas de Gobierno contaban con un apartado en el que Chávez decidía sobre su publicación y en éste aparecía la opción de Twitter como un mecanismo más de información pública.
En la misma red social, el ex mandatario anunció decisiones gubernamentales, felicitó a colegas, deportistas, amigos y hasta lo convirtió en plataforma de información oficial sobre sus viajes.
Animó a sus ministros mientras intervenían en la Asamblea Nacional para dar cuenta de sus gestiones; expresaba pesar por el fallecimiento de venezolanos notables y hasta festejaba victorias electorales y de las selecciones deportivas de su país.
Sin embargo, a Chávez nunca le convenció el nombre de su usuario. Así lo reconoció públicamente, "A ver si relanzamos @havezcandanga, se me ha ocurrido incluso cambiarle el nombre, renovar, siempre es bueno renovar", dijo en enero de 2012 en televisión.
"Ese nombre incluso, te lo voy a confesar, no se lo puse yo, y a mí no me gustó desde el primer día, pero ya estaba en la calle, ya estaba en el mundo", señaló, en alusión a la iniciativa del entonces ministro de Interior, Tareck el Aissami, y del hoy presidente del Parlamento, Diosdado Cabello.
Nunca lo pudo cambiar, pero la cuenta en Twitter con el "candanga", vocablo que en Venezuela se usa como "candela" o para referirse a alguien combativo y fuerte, creció sin parar.
Más allá de su impacto, terminó convirtiéndose en una inesperada herramienta para un Chávez mermado en sus facultades físicas. @havezcandanga se volvió una referencia durante los silencios del ex mandatario, y hasta medio por el que el presidente daba señales de vida en medio de los rumores.
También se volvió una plataforma oficial de comunicación a través de la que comentaba cuándo llegaba o partía de Cuba en sus múltiples viajes para someterse a los tratamientos médicos desde que en junio del 2011 le fue detectado un cáncer.
Las últimas palabras que se le atribuyen públicamente quedaron en su cuenta. "Sigo aferrado a Cristo y confiado en mis médicos y enfermeras. Hasta la victoria siempre!! Viviremos y venceremos!!!", fue la última línea escrita en la cuenta.
DESACTIVAR TWITTER
Para desactivar una cuenta de Twitter en el caso de un usuario fallecido, hay que escribir a privacy@twitter.com para pedir el cierre de la cuenta de alguien que murió. Hay que enviar una prueba de que la persona en cuestión ha muerto, aportando el enlace de una nota necrológica o noticia, para evitar dar por fallecido a alguien vivo.
Los más adictos a las redes sociales podrán seguir tuiteando a partir del próximo marzo incluso después de fallecer. LivesOn es una nueva aplicación que se basa en el análisis del historial de cada usuario de Twitter para mantener alimentado el perfil con los temas y artículos que habrían sido de interés para el fallecido.
La curiosa aplicación aparece en el mercado con el lema "Cuando tu corazón deje de latir, seguirás tuiteando". "Bienvenido a tu vida social después de la muerte", agrega.
Una de las novedades es que los usuarios de LivesOn pueden designar a una persona como ejecutor de su testamento en la red social, de manera que ésta podrá decidir si mantiene la cuenta activa o la suspende.
Legado digital
Las aplicaciones existentes hasta el momento solo permiten programar mensajes y actualizaciones que el usuario haya editado.
DeadSocial, otro servicio similar, ofrece una "herramienta de legado digital", para enviar mensajes de manera póstuma a través de Facebook y Twitter.
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